¿Cómo funciona una cámara réflex?

El concepto de la cámara réflex no surge, ni mucho menos, con las cámaras digitales que en la actualidad utilizan la inmensa mayoría de usuarios aficionados, si no que nos retrotrae a la época del carrete de fotos.

Hablar de cámara réflex prácticamente equivale a hablar de aprender fotografía profesional pues todo fotógrafo profesional emplea ésta, y no la digital, para realizar sus trabajos.

La propia denominación de este aparato, cámara réflex, ya nos aporta la mayor pista acerca de su funcionamiento. Se llama así porque posee un espejo móvil interno cuya misión es la de reflejar la luz que penetra a través del objetivo y la conduce hasta el sensor o el visor.

No importa el modelo de cámara réflex ante el que nos encontremos, ni tampoco la marca. El principio de funcionamiento es prácticamente el mismo desde que Nikon presentó el modelo F allá por 1959. Incluso con respecto a las cámaras digitales, el modelo de funcionamiento continúa siendo el mismo, con la diferencia de que en éstas, el negativo sobre el cual se impresiona la imagen ha sido sustituido por un sensor capaz de captar la luz que llega hasta su superficie.

En una cámara réflex, la luz siempre penetra a través del objetivo. Mientras no estemos fotografiando, el obturador se mantiene en un ángulo de 45º sin embargo, justo en el momento de “disparar” y tomar la fotografía, ese espejo se levanta y deja pasar la luz hasta el sensor. Por tanto, la luz siempre toma uno de estos dos caminos, hacia el visor en el primer caso, y hacia el sensor en el segundo, pero nunca ambos de forma simultánea.

El primero de estos momentos en que el espejo se mantiene inclinado, se corresponde al período en el que estamos componiendo la imagen mientras que el segundo momento, cuando el espejo se levanta y deja pasar la luz hasta el sensor, se corresponde con el instante en que tomamos la fotografía.