Luz Natural y Artificial en Fotografía

Para captar cualquier imagen con la cámara, la luz en fotografía es uno de los factores principales. Según el tipo de luz, podemos clasificarla en natural (aquella que proviene del sol y que siempre varía en función de la hora y de la estación del año), o en luz artificial (iluminación conseguida a través de objetos como el flash, lámparas o focos de estudio fotográfico). A menudo, la luz es un aspecto primordial en los cursos de fotografía, ya que aprender a manejarla correctamente, supone dotar a las imágenes de un valor añadido. En el primer caso, la luz siempre está condicionada por las condiciones atmosféricas y se utiliza mucho, por ejemplo, para fotografías de exteriores. En el segundo caso, el fotógrafo siempre puede regular la intensidad, el color o la dirección de la luz en todo momento.

La luz natural siempre aporta realismo a la imagen, ya que el sol desprende una iluminación natural y es sencillo detectar la hora del día o la estación del año en la que se ha tomado la fotografía. La combinación de colores del cielo o los destellos de un sol brillante, son por ejmplo, algunas de sus características. En otro sentido, la luz artificial permite dar a cada imagen una iluminación concreta: resaltar ciertos elementos o colores, realizar contrastes de sombras, etc. En los estudios fotográficos se desarrollan trabajos excelentes a través de la combinación de luces artificiales.